Ecology Cardboard Tags

Qué mirar en la etiqueta de un producto para saber si es sano

Los españoles estamos entre los europeos menos preocupados por la información nutricional de los alimentos elaborados industrialmente que consumimos, por ese motivo queremos cambiar este hábito y te ofrecemos los cinco puntos clave del etiquetado nutricional y la composición en que debes fijarte para saber con certeza que lo que estás a punto de meter en el carrito no puede hacerte daño.

1. La fracción dulce: 

Si la cantidad de azúcares es sospechosamente elevada para el tipo de producto que manejamos, es casi seguro que lleve azúcares añadidos.

La OMS recomienda consumir menos de 50 gramos de azúcar al día, pero debemos saber diferenciar entre los azúcares naturales, ligados a la fibra vegetal, y los refinados. De todos modos, debemos de sumar la fracción dulce del producto, que se estipula sobre 100 gramos, a los azúcares que consumiremos de otros productos.

2. La fracción de grasas saturadas:

La fracción saturada del apartado de grasas es importante no porque los ácidos grasos saturados en sí sean poco saludables, ya que no lo son necesariamente la mayoría de ellos. Pero mirarla nos ayudará a identificar la presencia del aceite de palma. Si la fracción saturada es alta, deberemos sospechar de que hay aceite de palma, a no ser, por supuesto que estemos frente a productos clásicamente grasos como leche, quesos, mantequilla, patés, etc.

3. Los gramos de sal:

Solemos obsesionarnos mucho con el azúcar y las grasas saturadas, pero nos olvidamos demasiado a menudo de la sal, que es otro factor importantísimo de riesgo cardiovascular. En este caso, la OMS recomienda un consumo máximo de 4,5 a 6 gramos de sal al día, y lo normal es que doblemos esa cantidad. Solo con que un producto lleve dos gramos de sal por cada cien gramos, ya estamos en porcentajes altos, puesto que no será este el único alimento que ingeriremos. Es hora de empezar a consumir productos bajos en sal.

4. La proporción de fibra vegetal

La fibra vegetal es el gran beneficio oculto -cuando no eliminado- de muchos alimentos en base a harinas. En pizzas congeladas, arroces, panes y panecillos de todo tipo, así como en compotas y otros productos elaborados de origen vegetal, debemos vigilar que sus valores sean altos, preferiblemente por encima entre el 3% y como máximo un 10% aproximadamente.

5. La fracción proteica en función del tipo de productos

En este caso miramos no solo un valor positivo, puesto que la proteína posee las calorías de mayor calidad, sino también un índice de la autenticidad de ciertos productos, sobre todo derivados cárnicos. Si observamos que determinados productos hechos a partir de carne tienen una fracción proteica excesivamente baja, comparada con otros del mismo lineal, deberemos sospechar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.